

El instrumento que se utiliza para medir los seísmos es el sismógrafo.
La energía que se libera en los sismos se mide en la Escala de Richter, y se elabora midiendo en milímetros la amplitud de la onda más amplia registra en los sismogramas, y también el tiempo trascurrido entre el momento de llegada de las ondas P (horizontales) y el de las ondas S (verticales), que depende de las distancia a la que se encuentra situado el sismógrafo del epicentro.
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